Conocer la medicina tradicional de la comunidad de Orika es una invitación a mirar el territorio con otros ojos. Estos saberes ancestrales, construidos a partir de la observación y el respeto por la naturaleza, nos recuerdan que la salud del ser humano está profundamente ligada al equilibrio de los ecosistemas que habita.
El turismo responsable en las Islas del Rosario implica reconocer y valorar estos conocimientos, entendiendo que no son una atracción, sino parte viva de la identidad cultural de la comunidad. Al visitar el territorio, cada viajero tiene la oportunidad de aprender, respetar las prácticas locales y contribuir a su preservación, evitando el uso inadecuado de los recursos naturales y apoyando iniciativas comunitarias.
La conservación no solo se limita al cuidado de los arrecifes, manglares y bosques, sino también a la protección de la memoria, los saberes y las formas de vida que han permitido a la comunidad convivir de manera armónica con su entorno. Al elegir experiencias de ecoturismo comunitario, los visitantes aportan directamente al fortalecimiento cultural, al bienestar local y a la transmisión de estos conocimientos a las nuevas generaciones. Viajar de forma consciente es entender que cada paso deja una huella. En las Islas del Rosario, esa huella puede transformarse en respeto, aprendizaje y compromiso con la conservación del territorio y su gente.




