En sus saberes, prácticas e interpretaciones se preserva un conocimiento que da color y forma al retrato cultural de la comunidad negra de las Islas del Rosario.
La versatilidad de sus composiciones, el carácter improvisativo, las dinámicas interpretativas y la riqueza melódica de sus obras —como Gaita Negra y La Flor del Melón. Paíto, Gaiteros de Punta Brava— evidencian la calidad y profundidad de su legado musical.
Es, en esencia, uno de los últimos intérpretes de la gaita negra del Caribe colombiano, heredero de una tradición surgida del encuentro entre pueblos africanos e indígenas de la Costa Caribe.
