La gaita negra es mucho más que un instrumento musical: es una forma de narrar la historia, la identidad y la resistencia cultural de la comunidad afrodescendiente de las Islas del Rosario. Su sonido profundo y melancólico conecta el presente con los saberes ancestrales heredados de los pueblos africanos e indígenas de la Costa Caribe.
En Punta Brava, esta tradición sigue viva gracias a músicos que aprendieron por transmisión oral, sin partituras ni academias, manteniendo intacta la esencia del ritmo y la improvisación. La gaita acompaña celebraciones, rituales y encuentros comunitarios, convirtiéndose en un lenguaje colectivo que fortalece el sentido de pertenencia.
Uno de los mayores exponentes de esta tradición es Sixto Silgado, conocido como “Paíto”, líder de Los Gaiteros de Punta Brava. Su música recoge la memoria de generaciones y representa uno de los últimos vestigios vivos de la gaita negra del Caribe colombiano.
Hoy, preservar esta expresión cultural es también una forma de proteger el territorio y su historia. La gaita negra sigue sonando como un acto de resistencia cultural y como un legado que invita a las nuevas generaciones a reconocer y valorar sus raíces.




