Medicina tradicional

Ene 14, 2026

“Medicina tradicional: saberes ancestrales que sanan en las Islas del Rosario”

Antes de la llegada de los centros de salud, los medicamentos y la tecnología médica, la vida en las Islas del Rosario se cuidaba desde el conocimiento ancestral. La comunidad aprendió a sanar con lo que la naturaleza ofrecía: plantas, hojas, raíces y la experiencia transmitida de generación en generación.

Cuando alguien enfermaba, se acudía a los remedios caseros. La verbena, una planta reconocida por su forma particular, se utilizaba especialmente para aliviar los malestares estomacales en los niños cuando estaban “revueltos”. En ese entonces no había médicos, y el cuidado de la salud dependía del conocimiento familiar y comunitario.

Uno de esos sabedores fue Francisco Gómez Blanco, conocido en la isla como “Siquito”, nacido el 1 de junio de 1942 en el archipiélago de las Islas del Rosario, corregimiento de Barú. Desde hace más de 75 años vive en el caserío de Orika y es reconocido como sabedor ancestral de plantas medicinales, además de pescador y agricultor. A Siquito muchos lo identifican por su expresión característica: “Ombeee muchacho” o por su frase popular “La que me da en la noña”.

Siquito recuerda cómo su padre utilizaba las hojas del matarratón para bajar la fiebre. Las hojas se machacaban y se colocaban en las coyunturas del cuerpo; en poco tiempo, la temperatura descendía. También cuenta que, en aquella época, no existían ecografías ni ultrasonidos. Las parteras, con su sabiduría, podían identificar si el bebé sería hembra o varón solo observando la barriga de la madre. Los partos eran naturales y los niños nacían sanos.

El transporte también era distinto. Cuando alguien enfermaba gravemente, se trasladaba en embarcaciones de vela hasta Cartagena, un viaje largo que exigía fortaleza y solidaridad comunitaria.

Entre las plantas más utilizadas en la medicina tradicional de Orika se encuentra el totumo (Crescentia cujete L.). Esta planta se emplea para tratar la gripa en forma de jarabe, para desinflamar, aliviar dolores de oído e incluso como correctivo para niños rebeldes. El jarabe se prepara con la pulpa del totumo, dos tablas de panela y hojas de la flor de muerto. Para la hinchazón, la pulpa se envuelve en un trapo y se extrae el zumo, que se aplica directamente en la zona inflamada. En el caso del dolor de oído, la flor del totumo se calienta suavemente en el fogón, se exprime y se aplican unas gotas del zumo en el oído afectado.

Otra planta fundamental es la manito de Dios (Commelina elegans Kunth), utilizada para desinflamar los riñones y la próstata. Siquito prepara una bebida refrescante cocinando las hojas de esta planta junto con hojas de guanábana, una tabla de panela y arroz. Esta bebida se toma bien fría y, según la tradición, alivia dolores de riñones, columna y próstata. También se prepara una versión similar combinando la manito de Dios con cristal de sábila.

El matarratón (Gliricidia sepium) vuelve a aparecer como remedio para la fiebre. En estos casos, las hojas se usan para envolver completamente a la persona enferma, formando una especie de cama natural. Una vez la fiebre baja y el cuerpo se enfría, la persona debe desenvolverse de inmediato y no quedarse sola, ya que puede bajar la presión.

Estos saberes no solo hablan de plantas medicinales, sino de una forma de vida profundamente conectada con la naturaleza, la observación y el cuidado colectivo. La medicina tradicional en las Islas del Rosario sigue siendo parte de la identidad cultural de la comunidad de Orika y hoy se comparte como un legado vivo que enriquece las experiencias de ecoturismo comunitario. Conocer estas prácticas es también una manera de entender cómo la comunidad ha cuidado su salud, su territorio y su memoria a lo largo del tiempo, demostrando que la sabiduría ancestral sigue teniendo un lugar fundamental en la vida del Caribe insular.

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