La población Orika nace como un proyecto político del movimiento social afrodescendiente de las Islas del Rosario, resultado de un proceso colectivo de resistencia, organización y reivindicación del territorio. Su origen responde a la necesidad de asegurar la existencia de la comunidad en un contexto histórico marcado por la invisibilización, la exclusión y la subalternidad.
Durante años, las comunidades afrodescendientes de las Islas del Rosario habitaron el territorio sin un reconocimiento pleno de sus derechos colectivos. Frente a esta realidad, Orika surge como una apuesta por salir del anonimato, fortalecer la identidad étnica y exigir el reconocimiento como minoría étnica con derechos sobre su territorio ancestral.
Este proceso organizativo no solo buscó el reconocimiento legal, sino también la construcción de un modelo propio de vida, basado en la autonomía para decidir sobre los asuntos sociales, económicos y culturales de la comunidad. A través de un modelo de gobierno propio, Orika promueve la participación comunitaria, la toma de decisiones colectivas y la defensa del territorio como espacio de vida, memoria y cultura.
Más que un pueblo resiliente, Orika representa la capacidad de unirse para proteger el territorio, preservar los saberes ancestrales y proyectar un futuro digno para las nuevas generaciones. Su experiencia demuestra que la resiliencia va más allá de resistir las adversidades: implica organizarse, alzar la voz y construir caminos propios para el bienestar colectivo. Hoy, Orika continúa fortaleciendo su tejido social a través de iniciativas comunitarias que integran la cultura, la economía local y la conservación ambiental. Desde el ecoturismo comunitario hasta los procesos de educación y restauración ecológica, la comunidad reafirma su compromiso con el cuidado del territorio y con un desarrollo que respeta la identidad y la vida en las Islas del Rosario.




