La gastronomía de las Islas del Rosario es el reflejo directo de la relación profunda entre la comunidad negra y su entorno natural. Durante generaciones, la pesca artesanal y los cultivos de pancoger han sido la base de la alimentación y el sustento familiar, dando origen a una cocina sencilla, pero cargada de significado.
El pescado y los mariscos son los protagonistas indiscutibles. Preparados fritos, asados al carbón, en zumos de coco o ahumados, cada receta conserva técnicas heredadas de los abuelos. El ahumado, por ejemplo, surgió como una necesidad para conservar los alimentos y hoy sigue siendo una práctica culinaria cargada de memoria.
Platos como el salpicón de pescado ahumado, el sancocho de pescado con coco o los arroces ancestrales de fríjol, ahuyama y plátano no solo alimentan el cuerpo, sino que cuentan historias de resistencia, creatividad y conexión con el territorio.
En las Islas del Rosario, cocinar es un acto cultural. Cada sabor mantiene viva la identidad de la comunidad y ofrece a los visitantes una experiencia auténtica que conecta con la esencia del Caribe.




