En las Islas del Rosario, el mar es mucho más que un paisaje: es el origen de la vida, la base de la economía local y un elemento profundamente espiritual para la comunidad afrodescendiente. Desde tiempos ancestrales, el mar ha marcado los ritmos de la cotidianidad, la pesca y las prácticas culturales del territorio.
La pesca artesanal, realizada con respeto por los ciclos naturales, ha sido históricamente una forma de subsistencia y de transmisión de saberes. Padres, madres y abuelos enseñaron a las nuevas generaciones a leer las mareas, los vientos y los tiempos del mar, construyendo un conocimiento colectivo que hoy sigue vigente.
Más allá de su valor económico, el mar representa un espacio de memoria y espiritualidad. Es el lugar donde se honra a los ancestros, se fortalecen los lazos comunitarios y se reafirma la relación de cuidado con la naturaleza que rodea a las islas.
Reconocer el mar como un ser vivo y no solo como un recurso es parte esencial del enfoque de ecoturismo comunitario en las Islas del Rosario. Cada experiencia invita a los visitantes a comprender esta conexión profunda y a participar en la conservación de los ecosistemas marino-costeros que sostienen la vida en el archipiélago.




